Tercera Conferencia Intergubernamental sobre diversidad marina en áreas más allá de jurisdicción Nacional

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Los océanos representan una gran cantidad de recursos los cuales son aprovechados por las distintas regiones del mundo en proporciones distintas, actividades humanas como el transporte y comercio marítimo, le pesca, generación de energía, las áreas marinas protegidas, turismo marítimo y subacuático son ejemplos de actividades antropogénicas en las zonas marinas, todas ellas son realizadas bajo los conceptos de soberanía y jurisdicción contenidas en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), sin embargo, todas estas acciones también generan un impacto y estrés a los ecosistemas marinos de nuestro planeta. (Tercera Conferencia Intergubernamental sobre diversidad marina en áreas más allá de jurisdicción Nacional)

BBNJ IMO Conference
BBNJ IMO Conference

La exploración y explotación de recursos vivos y no vivos en alta mar y la zona es parte de las prescripciones que desarrolla la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), la cual en el artículo 87 “Libertades de la Alta Mar” desarrolla la explotación de la pesca y la libertad de realizar investigación científica marina, así mismo la parte XI denominada “La Zona” desarrolla la explotación de recursos sólidos, líquidos y gaseosos de los fondos marinos, sin embargo, la Convención no toma prima facie la prospección bilógica marina en alta mar y fondos marinos.

Ciertamente los avances de la tecnología permitieron a la humanidad el descubrimiento de nuevas especies en ecosistemas profundos, lo cual genero el interés de empresas farmacéuticas y cosméticas multinacionales para la investigación genética y explotación de esta biodiversidad marina. Por tal razón en Naciones Unidas se está discutiendo el borrador de un “Instrumento internacional jurídicamente vinculante en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional” (BBNJ por sus siglas en ingles).

Las discusiones de referido borrador se tiene planificado realizar durante cuatro períodos de sesiones, con una duración de diez días laborables cada uno, el primer período de sesiones se desarrolló en el segundo semestre de 2018, los períodos de sesiones segundo y tercero se desarrollaron en 2019 y el cuarto período de sesiones tendrá lugar en el primer semestre de 2020, sin embargo temas como propiedad intelectual y el régimen de patrimonio común de la humanidad así como la distribución justa y equitativa de esta explotación de biodiversidad marina generan un gran reto par la Conferencia de las Partes.

Durante las negociaciones Latinoamérica se agrupo en el grupo denominado CLAM con el objeto de negociar como región con posturas similares, siempre respetando intereses propios. Referido grupo está integrado por 14 países de Latinoamérica, Brasil, Panamá, Costa Rica, Argentina, Uruguay, Guatemala, Honduras, El Salvador, Colombia, México, Chile, Paraguay, República Dominicana y Perú, los cuales han mantenido reuniones y grupos de trabajo, concordando posiciones y creando alianzas con otros grupos de países como G-77 y China, así como con CARICOM, sin embargo, por intereses propios de cada Estado, Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Cuba no forman parte de este grupo.

 

En las negociaciones se trataron los temas de la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional, en particular, los recursos genéticos marinos, incluidas las cuestiones relativas a la distribución de los beneficios, los mecanismos de gestión basados en zonas geográficas, incluidas las áreas marinas protegidas, las evaluaciones del impacto ambiental y la creación de capacidad y la transferencia de tecnología marina, los países parte de la Conferencia participaron de forma individual o como parte de coaliciones de países con objetivos comunes, este es el caso de la agrupación CLAM.

Durante la tercera conferencia para tratar los principales temas de discusión se crearon grupos de trabajo para llevar a cabo las negociaciones, los cuales cubrieron:

  1. Estudios de Impacto ambiental (EIA por sus siglas en inglés)
  2. Herramientas de gestión basadas en áreas (ABMT)
  3. Recursos genéticos marinos (MGR)
  4. Creación de capacidades y transferencia de tecnología (CBTT)
  5. Cuestiones Transversales (CC)

Respecto a Estudios de Impacto Ambiental (EIA) resalta la falta de información científica marina sobre los ecosistemas de aguas profundas, de acuerdo a estudios realizados por el Museo Nacional de Historia Natural de Francia el cual indica que los océanos contienen un 80% de vida marina de la cual se conoce solo un 1% por lo que aún se están descubriendo nuevas especies, por tanto los elementos a tomar en cuenta para EIA serán de forma general y dependerá de cada área de estudio, siendo los Estados partes los encargados de asegurar un adecuado EIA bajo una guía o estándar general unificado, esto último aún por definir en la cuarta y última conferencia ya que no se ha llegado al consenso en esta parte.

En cuanto al tema de Herramientas de Gestión Basadas en Área (ABMT), la cual integra herramientas existentes como la gestión de áreas marinas protegidas y planeamiento espacial marino, así como la gestión que realizan las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROPs) sobre la explotación de especies bentónicas y pesca en alta mar, así como la necesidad de desarrollar información científica marina decente, tomando en cuenta los conocimientos tradicionales de culturas indígenas o de otras fuentes de información. Las discusiones se centraron en los criterios a tomar en cuenta tales como cambio climático, acidificación de los océanos, evidencia científica, factores sociales, económicos y culturales, así como cuestiones específicas sobre en quien recaerá la obligación de validar la información.  Dentro de las propuestas se mencionaron; la Conferencia de las Partes (COP), la creación de un órgano científico y técnico de lo cual varios Estados mostraron preocupación de crear otro órgano técnico que represente gasto, mientras que otras propuestas se centraron en utilizar los órganos ya existentes como la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), expertos del Convenio de Diversidad Biológica, FAO, ISA entre otros.

Los Recursos Genéticos Marinos han sido un verdadero reto durante las negociaciones, Corea del Sur, Palestina, China, Canadá, Noruega, Japón, UK y Rusia han sido los países que más han participado en las discusiones sin embargo aún existen dudas respecto a derechos de propiedad intelectual y como concordar esto con lo que establece la CONVEMAR en el artículo 136 respecto a que los recursos fuera de jurisdicción nacional deben de ser tomados como patrimonio común de la humanidad y toda información nueva debe de ser compartida y publicada entre todos los Estados miembros del instrumento. Uno de los factores importantes de las discusiones es que este instrumento vinculante nuevo debe de estar armonizado con el Protocolo de Nagoya sobre “Acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización al convenio sobre la diversidad biológica”.

Sobre Creación de Capacidades y Transferencia de Tecnología, por parte del grupo latinoamericano CLAM del cual Guatemala es parte, se indicó que se carece de tecnología y capacidades entre los países de Centroamérica, por lo que no se está cumpliendo lo estipulado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en su parte XIII Investigación Científica Marina y XIV Desarrollo y Transferencia de Tecnología Marina, por lo tanto, en este nuevo instrumento se debe de considerar una evaluación periódica para asegurar su cumplimiento. Existe un vacío entre recursos adecuados y tecnología para la realización de investigación científica marina y este es el caso de Guatemala y de la región Latinoamérica en General.

Países como Rusia, Noruega, UK, China, Estados Unidos de América entre otros países desarrollados indicaron que los criterios no deben de ser de carácter mandatorio en cuanto a la creación de capacidades y transferencia de tecnología, ya que esta debe de realizarse bajo el común acuerdo entre Estados parte, ya sea de forma bilateral, subregional o regional, por lo que resulta complicado lograr un consenso sobre este tema.

Las autoridades pesqueras de Latinoamérica en conjunto con la FAO tienen preocupaciones respecto a si se respetarán las disposiciones de las Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera, así como el material genético de las pesquerías, de igual forma si este convenio creará una organización técnica y científica cual será la vinculación de otras organizaciones tales como la Comisión Oceanográfica Intergubernamental, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, Organización Marítima Internacional entre otras. Estas son algunas de las inquietudes visualizadas en la conferencia de las partes.

Las partes más álgidas en la discusión durante la conferencia fue la de compartir los beneficios entre Estados bajo condiciones justas, tal y como se describe en la CONVEMAR en el artículo 137 y 140, la inmunidad de las embarcaciones navales en alta mar, si esta se aplicará también a buques de investigación científica que pertenezca a fuerzas armadas de los Estados, y sobre todo la conceptualización de tecnología marina, biotecnología marina, impactos transfronterizos, impactos acumulativos, la diferenciación de muestras genéticas in situ, ex situ e in silico, ya que cada Estado tiene una diferente interpretación de cada uno de estos conceptos, haciendo necesario la redacción de textos unificados para su interpretación.

Indiscutiblemente se están generando avances en el borrador del Convenio en cada una de sus partes y existe dedicación por parte de los Estados miembros de la COP de generar un convenio, justo, balanceado y efectivo, sin embargo, es ambicioso pensar que se finalizará y adoptará un texto en la cuarta conferencia, la cual está programada para el primer semestre del 2020. El segundo borrador preparado por la presidencia se espera en el mes de octubre del presente año, el cual integrará los comentarios y observaciones realizadas por los grupos de países o de forma individual, por lo que deberá de ser analizado por los países miembros de la Conferencia de las Partes.

 

 

 

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